Yo que sé...

Publicado por Carlos Mejías el 1 de Mayo de 2012

Fotos en sus marcos que traen recuerdos del pasado. Música en una radio que compré por impulso una calurosa y aburrida tarde de verano. Desesperación. Mirar a través de la ventana y no ver nada, estando ya tan harto de ver siempre lo mismo. Los libros abandonados en una esquina del cuarto; aquellos que quiero leerme aún me esperan en la librería. Coger la bola del mundo y darle vueltas, leyendo nombres de ciudades olvidadas incluso por ellas mismas. Tic tac del reloj que me regalaron, no sé si por un cumpleaños o por la primera comunión. Jugar con la puta monedita de un pound, que no tiene cara y cruz, tiene la cara de una reina anciana que sale más joven que yo y un dragón que me achanta y eso que es más pequeño que la vieja de los cojones. ¿Qué carajo pone en el canto? Que le den a la moneda. Encender el portátil de la universidad, que ya no puede tener más polvo entre las teclas y más huellas en la pantalla, y meterte por costumbre en todas esas redes sociales que te enganchan y en las que te dejas las horas y la vida sin que ellas te den una mierda a cambio. Yonkies de la red. Además que sólo vas a leer gilipolleces de gente que se cree que sabe más que tú. Y posiblemente sepan. Porque pongámonos serios y reconozcámoslo, aquí nadie sabe nada de nada. Improvisación pura y dura. Teatro callejero. Dios, voy a cambiar de emisora, porque menuda basura están poniendo. Esperad un momento que me está llamando mi madre, que quiere que le coja un bote de no sé que del altillo ese de la cocina. Me encuentro a mi princesa hablando con la luna echándose carreras a ver quién es más puta.Inicio.Perfil.Inicio.Perfil. Que eso, vamos a dejarnos ya de tonterías, que si pienso algo te lo pienso decir que no me voy a callar verdades porque duelan, que suficiente tengo ya como para marear más la perdiz, además que no sé a qué viene hablar ahora de pajarillos. Respira payaso que te subes. Es lo que tienen los días de fiesta, que tiene uno demasiado tiempo. Debería ir al cine. A comer palomitas. Frías. Porque te las ponen más frías que el refresco y encima te sacan el alma cuando te cobran. Y si por lo menos la peli fuera buena. Luego pretenderán que no me las descargue. Pagar por ver una peli. Hasta ahí podríamos llegar. Puto capitalismo. Sociedad consumista repulsiva. Aunque me canse y vengan miles de días grises o mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal. Sigue el ritmo sin moverte de la silla. Y acuérdate de ella sin saber por qué y sonríe. Total que más da todo. Que le den a estas cuatro paredes y al jodido armario que hace que mi habitación sea un pasillo. Corredor de la muerte que llega hasta mi cama. No sabía que el techo de mi cuarto era tan blanco. Sólo lo conocía oscuro de mis noches filosóficas. 1 foto con comentarios. Como puede salir tan feo el mamón este, que crack. Pues eso, que ya si eso ya hablamos otro día en el que me apetezca escucharte, pero que posiblemente mañana sea como hoy, que es para mí y de nadie más.