Soneto del aprendiz

Publicado por Carlos Mejías el 17 de Octubre de 2017

Lo difícil de escribir es empezar,
querer juntar las palabras en rima
y luego al leerlas por encima
darse cuenta que no acaban de encajar.

Porque bailan los sonidos sin cesar
como en las locas fiestas, cuya cima
es perder dignidad y autoestima
y llegar borracho antes de empezar.

Como harían esos Góngora y Quevedo,
creadores de los versos que yo envidio,
para poder insultarse sin miedo,

para hablar de la muerte y el idilio,
para convertir la poesía en credo
y encontrar la muerte y no el exilio.