Nada

«Lucas 12:15»

Publicado por Carlos Mejías el 7 de Noviembre de 2015

Nada más puedo ofrecerte. Nada más puedo darte. Aún sabiendo lo mucho que mereces. No tengo nada más. Nada.

Ni veranos en París, ni escapadas a Venecia. Quizás un par de huidas furtivas a ver atardeceres frente al mar. No habrá viajes exóticos ni fotografías de lugares afrodisiacos más allá de los océanos. Con suerte podré mostrarte algunos rincones con encanto de nuestra tierra.

No habrá champagne francés en las fiestas. Espera, eso sí, a que nuestros labios compartan el vino de la misma copa. Olvídate de las fechas importantes y también de los regalos. Sólo te advierto que debes estar preparada para las sorpresas. Soy adicto a los detalles.

Acostúmbrate al cine en casa y a las películas piratas. Pero también a todos mis paseos a la cocina cuando suene el microondas y todo el salón huela a palomitas. No pienso olvidarme jamás de que las chuches no te gustan si pican. ‘Suficiente’ y ‘chocolate’ son dos palabras que nunca me sonarán bien unidas.

Dormir juntos será misión casi imposible y cuando lo consigamos, tampoco podrás dormir. Aprecio más un segundo contigo que un día entero durmiendo. Sé consciente de los kilómetros pero siénteme cerca.

Envidio a aquellos que pueden dar tanto. Siento en mi interior la gran decepción del vacío constante de no otorgarte nada. Esto es lo que tengo para darte. Mi corazón, mi mente, mi sonrisa, mi apoyo, mi energía, mis besos, mis abrazos, mi alma, mis miradas, mi cariño, mi ayuda, mi amor. Sin condiciones.

No tienen precio. No valen nada. Pero son tuyos. Por el resto de mi vida.