Mi superheroina

Dedicado a todas las personas que luchan contra el cáncer

Publicado por Carlos Mejías el 19 de Octubre de 2013

Ayer me puse mala. Me dolía la barriga y tenía mucha fiebre. Sudaba mucho pero tenía frío y no tenía fuerzas ni para levantarme de la cama y mucho menos para comer. Pero ella se llevó todo el día conmigo, cuidándome y dándome de beber cuando le decía que tenía sed. También me fue poniendo el termómetro cada rato para ver que no empeoraba. Yo lloré mucho cada vez que vomitaba porque me dolía mucho al hacerlo. Creo que ella también se puso mala por mi culpa porque esa noche también la escuché vomitar. Hoy me ha dicho que lo hizo para demostrarme que no dolía tanto, pero no me lo he creído del todo.

Ha llegado un poco más tarde del trabajo. Creo que ha ido al médico. Venía cansada y se la veía triste. Me ha pedido que la ayudara a duchar a mi hermana. Cuando ya la estábamos vistiendo, ella se ha ido a la cocina a empezar a preparar la cena para las tres. Estaba todo buenísimo pero ella apenas lo ha probado. Nos ha mandado a la cama más temprano de lo normal y allí nos ha tapado y acurrucado como sólo ella sabe hacer. Nos ha apagado la luz y nos ha deseado dulces sueños con una enorme sonrisa. Cuando todo estaba oscuro, la he escuchado llorar en su cuarto.

Hoy la he estado observando mientras se maquillaba. Espero que me enseñe pronto a hacerlo. Yo también quiero pintarme como las niñas mayores. Se ha pintado los ojos y los labios muy rápido, se ve que tiene mucha práctica. Y luego se ha puesto un pañuelo muy bonito en la cabeza. Lleva ya varias semanas usándolo y le queda muy bien. Ella siempre va muy guapa.

Se tiene que ir de viaje una semana por cosas de su trabajo y mi hermana y yo nos tenemos que quedar con mis abuelos. Nunca había estado tanto tiempo separada de ella. Espero que vuelva pronto. Mis abuelos y ella se han puesto todos a llorar cuando nos ha dejado en su casa. Yo no lo he comprendido porque aunque me da mucha pena que se vaya, en realidad sólo va a estar fuera una semana. Me ha dado un abrazo muy fuerte antes de despedirse. Qué bien olía. No sé si es su perfume u otra cosa pero es un olor que sólo tiene ella.

Le hemos preparado una gran fiesta para el día de su regreso. Ha entrado muy despacio en casa, como si estuviera muy cansada, y no se esperaba que estuviéramos allí todos esperándola. Han venido todas sus amigas. Se ve que todas la quieren mucho. Es normal porque es la mejor. Todas han llorado mucho. Yo supongo que sería de alegría. Yo por lo menos estaba muy contenta de que estuviera de regreso. Ella se ha agachado delante de mi hermana y de mí y nos ha dicho que todo iba a volver a ser como antes. Yo he sonreído pero la verdad es que no lo he entendido muy bien, porque no había notado que nada hubiera cambiado desde que se fue. Supongo que algún día lo comprenderé.

Han pasado varios años desde que operaron a mi madre de cáncer. Un cáncer contra el que luchó sola aunque hubiera mucha gente detrás que la apoyara. Hoy sé que durante el tiempo que estuvo enferma, mi madre siguió trabajando y peleando para que mi hermana y yo pudiéramos seguir siendo niñas y creciéramos sin más preocupación que pensar con que íbamos a jugar ese día. Hoy, después de varios años, mi hermana, mi madre y yo hemos ido juntas a recibir de su médico el alta que dice que por fin ha vencido a su enfermedad. Estoy orgullosa de ser su hija. Estoy orgullosa de que sea mi madre. Mi ejemplo. Orgullosa de que sea mi superheroina.