El centro comercial

Publicado por Carlos Mejías el 22 de Abril de 2013

Amigo, te voy a contar porque estoy aquí. Necesito que me ayudes.

Mamá me ha despertado muy temprano esta mañana. Ha entrado de golpe en mi habitación y ha subido muy rápido la persiana haciendo mucho ruido y gritando que me levantara. Me tapé la cabeza con las sábanas porque yo quería seguir durmiendo. Tenía muchísimo sueño. Pero entonces también vino mi papá y me levanté de la cama corriendo y me puse a vestirme. No me gusta que papá se enfade conmigo. Es bueno conmigo pero es alto y grande y cuando riñe da mucho miedo. Mientras que desayunaba, mis papas hablaban de que íbamos a ir al centro comercial porque tenían que comprar una cuna para mi futuro hermanito. Llevo meses deseando que lo traigan ya. No sé de donde vendrá, supongo que de muy lejos, porque ya hace casi 7 meses que mis papas me dijeron que iba a tener un hermano nuevo con el que jugar. Mamá debe de estar muy nerviosa porque cada día está más gorda. Yo por lo menos cuando me pongo nervioso me entra hambre. Bueno, después de tomarme el Cola Cao, me he puesto mis zapatillas con velcro. A mí me gustan mucho pero también me gustaría tener botines con cordones como los niños mayores de mi cole. Hemos ido al centro comercial en el coche grande de papa. Hace tela ya que mamá no conduce. Casi desde que está gorda. Yo voy a estar siempre delgado para poder conducir. Papá me ha dado una moneda para coger un carro de la compra y luego me ha montado encima. Jo. Yo pensaba que me iba a dejar llevarlo a mí. Hemos entrado por las puertas y he visto la máquina que pita si alguien roba. Me da susto esa cosa porque si un día se equivoca y pita cuando pasemos mis papas o yo, puede venir la policía con sus pistolas a matarnos o a meternos en la cárcel un porrón de años. O a lo mejor nos perdonan. No sé. Yo prefiero que no nos pite. Luego hemos ido a ver cunas y me han bajado del carrito y me he ido a explorar. He visto donde venden la comida y los juguetes, también donde venden la ropa y donde venden frigoríficos. He estado mucho tiempo dando vueltas por esa tienda porque era muy grande y había muchas cosas que explorar. Pero cuando he vuelto a donde vendían camas para hermanitos, mis papas no estaban y me he asustado mucho. He corrido hacia donde se mete la gente a cambiar la ropa. Llegan de su casa con la ropa que ya no les gusta, se meten ahí y la tienda se la cambia por otra nueva y más bonita. Y ahí he llorado mucho porque creía que me había perdido. Luego he escuchado una voz de una mujer que yo no conocía que decía mi nombre y algo de una recepción. Y he ido a buscar a esa mujer. Por el camino me he encontrado a mis papas que parecían muy tristes y yo me he alegrado mucho y les he gritado que estaba allí. Pero no me echaban cuenta. Yo sabía que estaban mosqueados porque me había perdido y por eso no me miraban y no me querían hablar. Y me he quedado a su lado un rato mientras que hablaban con un señor con bigote que también estaba muy serio. Mamá lloraba mucho. Papá la abrazaba y le decía cosas pero yo no escuchaba nada de lo que le decía. Yo pensaba que estaban jugando a un juego muy raro nuevo sin mí y me enfadé porque nadie me lo explicaba y grité pero nadie me echaba cuenta. Así que me fui y me volví a mi armario de cambiar ropa. Cuando pasó un rato largo, me harté y quise volver a casa con papá y mamá, así que fui afuera de la tienda a donde habíamos aparcado el coche. Pero no estaba. Y entonces me entró miedo porque no sabía volver a casa solo y además hacía frío. No sabía qué hacer.

Por eso estoy aquí, amigo. He llegado a tu casa de camino a la mía y te he visto solo jugando con tu ordenador. Y he pensado que tú seguro que conocías a mi padre porque él también tiene un ordenador muy parecido. Y por eso te he escrito lo que me ha pasado hoy en tu ordenador, para que puedas llamar a mis papas y que vengan a buscarme. Mientras que los avisas me voy a quedar aquí sentado a tu lado, amigo. Yo sé que tú no puedes verme, así que no te asustes si escuchas algún ruido, que seguramente seré yo. Por favor, llámalos pronto. O voy a tener que quedarme siempre aquí contigo. A tu ladito.