Aunque a veces duela

Publicado por Carlos Mejías el 7 de Octubre de 2013

Tú y yo nos encontramos por casualidad. El azar o la suerte, esa que ni tengo ni en la que tampoco creo, hicieron que esa mínima posibilidad de que tú y yo estuviéramos juntos se convirtiera en una realidad. Y, sin embargo, ocurrió.

Durante todo este tiempo he tratado de entenderte, de comprender como eres y realmente es que no me ha servido de mucho, pues sigo sin saber apenas nada de ti. Y eso que muchos antes que yo, han intentado desvelar tus misterios y han escrito tantas cosas sobre ti, algunas tan perfectas, que sería absurdo que yo intentara imitarlos. Y es por todo eso que desconozco, por todo lo que ocultas, que cada día aumentan en mí los deseos de descubrirte.

Hay momentos en los que pienso que no te merezco. Que es tanto todo lo que me das que nunca podré devolvértelo. Tú me has ayudado a ser la persona que hoy soy, con mis virtudes y mis defectos. Tú me has enseñado el mundo tal y como es. Y me has hecho viajar por él. Todo lo que sé, lo he aprendido a tu lado. Contigo he llorado mucho, pero son tantas las veces que me has hecho reír, que compensas todos los malos momentos. Has sabido comprender cuán necesarios son mis amigos y mi familia y has sabido aceptarlos y darles su sitio. Has roto mi corazón sin importante cuanto sufriera pero gracias a ti he descubierto también el amor.

Sé, pues si algo sé de ti es que eso siempre lo cumples, que vas a estar conmigo hasta el final. Sin embargo, tengo miedo. Tengo miedo de perderte. Aún sabiendo que el final de lo nuestro llegará algún día, no sabemos cuándo ni sabemos cómo, aún sabiendo todo eso, tengo miedo. Por eso, antes de que ese momento me pille de sorpresa, sólo quería decirte que estoy enamorado locamente de tí. Te quiero mi vida. Hasta que la muerte nos separe. Literalmente